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¡A BUSCAR FIGURAS LITERARIAS EN CANCIONES!

¡A BUSCAR FIGURAS LITERARIAS EN CANCIONES!

¡A buscar las figuras en canciones!

 

Como estudiante, a veces se piensa que el tema de figuras literarias solo se ve en el aula de clases, y quizá parezca algo complejo aprenderse esa larga lista de mil y una figuras (valga la hipérbole), cuando no es que nos confundimos entre hipérbaton y retruécano, prosopopeya, prosopografía y etopeya…

Sin embargo, debes saber que en nuestro diario vivir encontramos un sinnúmero de figuras literarias: en dichos populares, poemas, libros y en las canciones que a diario llegan a nuestros oídos. (Verbigracia, acabo de pronunciar una metonimia, sin percatarme).

Quién no ha entonado en una fiesta entre amigos, esa famosa estrofa que dice:

Hablando de mujeres y traiciones

se fueron consumiendo las botellas (…)

donde se hace uso de aquella figura tan cotidiana llamada metonimia, pues las botellas no se consumen; lo que se acaba es el licor que contienen.

Más adelante Vicente Fernández, con sentimiento nos canta:

pidieron que cantara mis canciones

y  yo canté unas dos en contra de ellas

Notemos que al decir “canté unas dos”, se refiere a canciones, pues está haciendo uso de la elipsis, que suprime información para evitar repetir frases o palabras ya dichas.

Pero no se crea que solo en la música salida de época (aquí otra figura que no les revelaré), se pueden encontrar todas estas figuras que logran expresividad poética. Escudriñando en tonos más modernos, nos encontramos con la famosa canción de Enrique Iglesias llamada “Bailando”, en la que se escucha la frase:

(…)  Ese fuego por dentro me va enloqueciendo

Me va saturando

En este verso se nos muestra la reina de todas las figuras, esa comparación implícita que oculta el significado, lo eleva, lo traslada al más allá (meta: fuera; pherein: trasladar). Es evidente que en esta estrofa no se refiere al fuego real, pues estaríamos padeciendo una combustión interna; con la idea de fuego lo que quiere es dar a entender que siente algo muy fuerte, una sensación o sentimiento que lo llena.

Pero esto no para aquí. Hasta en ritmos tan singulares como el reggaetón (dejaré la discusión de su calidad estética para otro momento), advertimos una buena cantidad de juegos retóricos. Así logramos ver en unos versos de Maluma:

Ayer me besaste y no podías parar

y me bailaste hasta el amanecer

observamos un uso repetitivo de la conjunción “y”, sin ser necesario para una construcción gramatical correcta. A este ejercicio se le llama polisíndeton.

Continuamos explorando en los ritmos de fusión urbanos, muy comunes hoy día, que combinan distintos géneros, logrando gran armonía y riqueza musical. Traemos a cuento al artista colombiano Carlos Vives al lado de  Daddy Yankee, entonando frases como:

Hoy te tengo que decir

que el amor en ti encontré

que eres tú la mujer que me hace feliz…

Vemos que en la frase “el amor en ti encontré”, se ha alterado el orden gramatical. El orden correcto debería ser: “encontré el amor en ti”.  Esta figura se denomina hipérbaton, y es usada para dar un énfasis especial al mensaje, haciéndolo más bello en su forma, dando a veces una impresión de enrarecimiento, semejante al estilo literario que preponderó en la literatura barroca.

Como hemos visto, en la cotidianidad encontramos un mundo de lenguaje retórico; nos rodean las figuras, que dejamos pasar a veces sin prestarles mayor atención. Pero ahí están, en todos lados, prestas a ser escuchadas, entendidas, degustadas.

 

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