Exámenes de Admisión, General, Orientación Vocacional
El plan B

El plan B

  Cuando tienes un plan B no eres pesimista, eres precavido.

«Me tocó»  «no había más»  «es lo que hay»,  «ni modo»  son expresiones de personas que no sólo tuvieron inconvenientes con su opción A, sino que definitivamente, su plan B, no era un plan.

En la vida siempre se debe tener un plan A, un plan B y hasta un plan C si se hace pertinente, puesto que, vivimos en un entorno cambiante sobre el cual no tenemos control, por lo tanto, si el primer movimiento no funciona… ¿qué nos queda? El plan B no es sinónimo de fatalismo,  tampoco es una característica de personas pesimistas cuyo único pensamiento es el fracaso.

¡ATENCIÓN!

Tener un plan B, indica que estamos preparados para crear diversas posibilidades que nos ayuden a replantear y a cambiar el curso de nuestras acciones sin caer en la frustración.  Demuestra que somos personas PRECAVIDAS, es decir, tenemos la capacidad de entrever los pros y contras de cada decisión y analizar  las diferentes situaciones que se pueden presentar frente a un evento, antes que ocurra.  Es erróneo pensar que el tener una segunda opción es indicio de «poca confianza» en nuestra capacidades para alcanzar las metas, cuando realmente es una manera de sortear aquellos factores externos sobre los cuales no tenemos autonomía. Bien dijo Ignacio Javier:

           Sé tan pesimista como para siempre tener un plan de contingencia, y tan optimista como para pensar que nunca lo necesitarás

Uno de los temores más grandes cuando presentamos un examen de admisión, es no pasar en la carrera a la que aspiramos y «toque conformarnos con lo que se nos ocurra a última hora» puesto que en su momento no pensamos que fuese posible. Recuerda: aunque nos hayamos preparado muy bien, existe la posibilidad de NO lograrlo. Ahora, muchas universidades  al momento de inscribirte, te dan la posibilidad de escoger una segunda carrera, la cual, en muchas ocasiones seleccionamos “a la loca”.  Por consiguiente, si llegases a estar en esta situación: el dilema, la confusión, la resignación y la desesperación, seguramente serán las emociones que predominen.

Por eso, queremos brindarte  TRES CONSEJOS  que  puedes tener en cuenta, al dar clic en ese programa académico que será tu carta de respaldo.

  1. Dentro de las opciones ofertadas, la carrera que escojas, puede estar encaminada, ser similar o distinta a tu primera opción, lo importante es que te GUSTE y seas BUENO.  ¡Imagínate cinco años estudiando lo mismo!…. ¿Podrías? Si es así, entonces es la correcta.
  2. Ahora bien, si te gusta y tienes las aptitudes idóneas, debes observar cuál es el puntaje que se necesita para ingresar. Este debe ser inferior con respecto a la primera opción. No olvides que para tener más claridad, deberías observar los promedios de semestres anteriores.
  3. Está atento a la demanda que la carrera tiene, puesto que, aunque no se necesite de un promedio tan alto, la cantidad de estudiantes  puede afectar los  puntajes.

Así, obtener una respuesta positiva luego de haber recibido una negativa.

¡Este es un verdadero plan B!

El plan B Maria Fernanda Arroyo C.

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