Análisis Textual, Competencia Lectora, General, Hábitos de estudio, Lectura Crítica
Una conversación textual

Una conversación textual

No se olvida lo que se disfruta.

Cuando mantenemos una conversación, expresamos las opiniones desde nuestro punto de vista, decimos lo que nos conviene, escondemos aquellas cosas que nos desfavorecen; hacemos énfasis en lo que nos interesa, empleamos enunciados que sean claros para unos, pero ininteligible para otros; exageramos, refutamos, defendemos, persuadimos y hasta engañamos, si la situación comunicativa lo requiere.  Y seguramente, nuestro interlocutor lleva a cabo las mismas acciones.

De igual manera, al enfrentarnos a un texto, nos encontramos a un “sujeto” que emplea diversas estrategias con el propósito de transmitir una red de significados, y que nosotros como receptores, tenemos la función de descifrar. Para así,  reconstruir nuevos mensajes. Por ello, debemos estar atentos a lo que se dice, pero mucho más, a aquello que no se dice, para evitar malos entendidos y suposiciones erróneas.

Tener una conversación textual eficaz, es primordial para empezar a observar el mundo desde una perspectiva diferente: más crítica, más divertida, más especial.  Conversar con un texto es agotar un tema desde todas las esquinas, de forma ligera y sin tensiones, descubrir y leer entrelineas.  Cuando lo logramos, se vuelve más sencillo responder cada interrogante que se nos realice.

Nuestro interés es que además de aprender, disfrutes cada proceso que lleves a cabo con nosotros. Por ello, queremos brindarte algunos consejos, para facilitar tus interacciones con el texto:

  1. LÉELO. Aunque la velocidad es un factor importante, tiene más relevancia la acción de comprender. Si eres de los que lee lentamente, no te preocupes. Recuerda que una buena conversación no siempre se califica por la cantidad de temas que se aborden, sino por la calidad al momento de tratarlos. Una lectura eficaz, se corresponde con la comprensión total de la información y no con la velocidad.  Pero no lo olvides, siempre es necesario una segunda lectura.   Por otra parte, en el momento que comiences a leer, toma la decisión de creerle al texto, pues muchas veces las ideas que tenemos preconcebidas, dificultan la comprensión del mismo.
  1. NO ERES UN DICCIONARIO AMBULANTE. Nos encantaría conocer el significado de todas las palabras, pero contamos con un idioma connotativo, polisémico y extenso.  Por lo tanto, la clave está en comprender los términos dentro del contexto.  Presta atención a lo que te dice el texto e intenta sustituirlos por aquellas palabras que conozcas. Asimismo, procura comprender el significado de un lexema a nivel de ideas. No lo olvides: Leer palabra a palabra NO FUNCIONA.  Deja como última opción el diccionario, aunque es una excelente herramienta, en el examen no lo tendrás a la mano.
  1. SÉ CURIOSO. Conoce ¿Cuál es su tipología? ¿Cuál es su modalidad? ¿Quién es su autor? ¿Cuál es la voz que narra? (el autor no siempre es la voz conductora)  ¿Cuál es su referencia bibliográfica? ¿Qué pretende? ¿Por qué lo dice? ¿Cuál es el tema? ¿Cuál es su idea principal? ¿Cuál es la secundaria? ¿Qué minimiza? ¿Qué destaca? Tenle confianza, pregúntale sin miedo todo lo que se te ocurra.
  1. LO QUE DICE. Analiza lo que puedes ver, te va servir de base para aquello que no ves. Comprende sus elementos, las estrategias discursivas que emplea, lo que te dice directamente, la información específica que te brinda.
  1. LO QUE NO SE DICE.  Los textos siempre te van a comunicar ideas de manera implícita, con presuposiciones, ambigüedades o dobles sentidos. Analiza estos puntos: ¿Qué expresiones son ambiguas? ¿Cuál es la verdadera intención? ¿Qué cosas se dan a entender? ¿Qué importancia tienen? ¿Afectarían si no estuviesen en el texto?
  1. CONTEXTO. Lee historia, geografía, economía, actualidad.  ¡Lee Todo!  El conocimiento que tengas del entorno (histórico, político, social, económico, científico)  en el que se ubica un determinado texto,  puede brindarte datos e ideas que te ayuden a comprenderlo de una mejor manera.
  1. SU OPINIÓN. Cómo en toda conversación, lo que el otro piensa es importante.  Debes entender la postura del texto frente al tema, comprender su historia y lo que significa para él.
  1. NUESTRA OPINIÓN. A partir de lo que lees: plantea hipótesis, toma una postura, encuentra semejanzas y diferencias c   on tu entorno, juega con los pros y los contras; piensa en lo que pasaría o no pasaría en situaciones creadas a partir de la misma; realiza analogías,  piensa en dichos y refranes que se apliquen a la historia.  No confundas la comprensión con la opinión. Reflexiona acerca lo que te gusta del texto y lo que no. ¡Crea un nuevo texto!    

Cuando te enfrentes a un examen, piensa que vas a tener una buena tertulia con diferentes clases de texto. Anímate, Tú puedes. 

Una conversación textual Maria Fernanda Arroyo C.

¿Te gustó el artículo?
CALIFÍCALO

5

Calificación de usuarios: 3.9 (6 votos)
Compartir esta historia

Publicaciones relacionadas